
Un obsequio de parte del staff de Hablemos Güevonadas. Queríamos darles un Bono de U2 pero muy complicado conseguirlo. De todas formas, vale por un amigo!

Un obsequio de parte del staff de Hablemos Güevonadas. Queríamos darles un Bono de U2 pero muy complicado conseguirlo. De todas formas, vale por un amigo!
Traumática televisión infantil II[1]
Entre los dos personajes que hablamos güevonadas acá, hay una brecha generacional bien marcada. Yo estaba adquiriendo mi conciencia, y los Dumis y Oki Doki ya estaban desapareciendo. Recuerdo muy poco de estos programas: de Oki Doki tengo una leve impresión de que intentaban ser algo así como misteriosos (no sé porqué creo eso…), y de los Dumis no me acuerdo mucho…sólo sé que hasta hace un par de años, aún los daban en el Canal Uno (que si mal no estoy, en ese entonces se llamaba Cadena Uno).
En mi generación (y sobretodo en mi caso), marcaron mi feliz y aburridora vida infante, especialmente, dos programas: Karina y Timoteo[2] y Jack el despertador.
Puede que del primer programa, pocos de los lectores de este blog hayan oído hablar. Era un programa que pasaban por el canal América (ese peruano donde daban Laura en América (por eso lo de “Laura en América”), Bruce Lee y Chespirito), todos los sábados a las nueve en punto de la mañana, donde una señora y un dinosaurio eran los encargados de presentar caricaturas viejísimas y totalmente desconocidas y de hacer unos concursos “espectaculares” con los niños. Ahora, después de varios años de pasada mi infancia, me vengo a dar cuenta que era fanático del Barney peruano y con cresta de colores. Era curioso, porque con siete años, sólo quería que llegara el sábado para poder levantarme y aplaudir al son de sus canciones y su voz desesperante.
Ahora, hablando de su compañera (primero Karina y luego Maria Pía), tengo que confesar que gracias a ellas tengo una sexualidad completa y totalmente bien definida (sí, efectivamente, soy hombre)…con ellas tuve mis primeros malos pensamientos, y ahora que las miro más objetivamente y con más criterios de calificación, creo que no estaba ni tan mal.
Ahora, Jack el despertador. Eso fue, más o menos cuando tenía doce años. En el Canal Caracol daban El Club 10 y RCN tenía sus caricaturas en el mismo horario. Como contraposición, RCN se ingenió un programa bastante novedoso con propuestas post modernistas y una estética bastante futurista y alocada (ja ja ja, esas palabras le caen de pelos a ese programa) que mostraba cada sábado y cada domingo la vida de un grupo de jóvenes, que de la mano de Jack, un pequeño genio, superaban los problemas que un niño del 2025 podía tener (el programa estaba ambientado en una ciudad en el 2025). Este programa especialmente fue quien cambió mi infancia, porque a mis doce años ya estaba buscando cosas más ‘complejas’ –por llamarlas de alguna manera– y lo que buscaba se acercaba mucho a Jack el despertador. Recuerdo que me levantaba prendiendo el televisor para ver Los cuentos de los hermanos Grima en Caracol, y a las diez y treinta, lo pasaba para RCN y justo, estaban dando el cabezote de Jack.
El programa sólo duró al aire alrededor de un año y medio, para luego darle paso a lo que hoy es Bichos (que empezó llamándose Bichos Bichez).
Yo si quisiera volver a ver Maria Pía y Timoteo y Jack el despertador…definitivamente sí.
[1] El título es simplemente para continuar con la saga, pero para nada fue traumática la televisión en mi infancia.
[2] Que luego Karina se iría y el nombre del programa se llamaría Maria Pía y Timoteo.
Estuve recordando situaciones y diversos hechos que ocurrieron en mi infancia, no necesariamente causados por mi claro, sino por otras personas que hacían el intento de divertir a nuestra generación de párvulos, infantes y pubertos, mientras corrían los gloriosos(?) años 90, mas exactamente en el 93-94 y la televisión pública abría el espacio para programas de televisión que ahora uno lamentablemente cuestiona en cuanto a calidad.
Es así como facilmente podremos deducir que programas de la t.v. noventera fueron (y hasta siguen…) siendo un tanto traumáticos y que ahora vemos como perversiones estéticas que bien, podrían haber creado desordenes y serias confusiones en las personalidades de algúnos chiquillos que como nosotros, eran testigos obligados de Los Dumis y de Oki Doki, por no extendernos.
La franja matutina de los sábados bien podría ser catalogada como pesadilla, la cual para nuestra fortuna terminaba a las 12.00 del medio dia, luego de una indigerible ración de personajes de espuma y foami(?), con figuras faciales rayando lo desagradable pero que increiblemente, como por efecto de magia, nos encerraba en un espacio yo-televisor.
Aunque, según lo que escuchaba de los adultos de entonces (y de ahora..), es que la serie de Los Dumis, era una tradición ya establecida en los espacios de la t.v. y que de alguna forma, aún les sigue causando gracia, pero supongamos que esto es por aquello de las generaciones.
Otro de los ofrecimientos que tenia para nosotros el RCN de entonces, era Oki Doki, con célebres actores y actrices, algunos de ellos desaparecidos y remembrados como ‘Coco’, pero aquellos que todavia rondan por las pantallas de Fox Sports, de las mismas telenovelas del ahora canal privado de la organización Ardila Lulle y una mas que se lanzó al mundillo local de la música mientras le canta a las bragas, también tuvieron impacto a veces negativo en la comunidad infantil.
Con sus temáticas cursis, uno quería pasar rápidamente de canal, pero oh sorpresa, la televisión por cable era un lujo el cual muchos de nosotros no podía tener y casi que por obligación, los canales preferidos (?) eran Canal Uno y Canal A, ahora extinto por culpa del canal del pajarraco tricolor del gobierno nacional.

En definitiva, si por Oki Doki y Los Dumis fuera, yo no quisiera volver a ser niño.
—-
Links: http://www.youtube.com/watch?v=dR4iAI6Zc78
Desde pequeño me parecía fantástico ver cine y televisión, porque nunca en la vida real había visto a un hombre volar, ni cosas de ese estilo. Cuando en las tardes de los sábados, en el canal peruano América (donde daban Bruce Lee, mi héroe de infancia) pasaban a eso de las tres pe eme “el programa de humor más visto en toda Latino América…Chespirito”. Me asombraba sobremanera ver volando al Chapulín Colorado por los aires, me asombraba más verlo desaparecer y aparecer de nuevo en un techo o ingeniosamente metido en un barril, y así derrotar al enemigo.
Fui creciendo y fui evolucionando mi mentalidad televisiva: ahora me admiraba más el cine. Entonces a mi, llegaron cintas como E.T., donde me demostraron que las bicicletas sí podían volar. O en Jurassic Park me hicieron ver que los dinosaurios no siempre eran grandes y bobos…y que además estaban todos alojados en una isla por allá lejos. Los efectos especiales me gustaban mucho y me ponían a sacar teorías a cerca de cómo los creaban y todo eso.
Más adelante, llegó Matrix, la película que más efectos especiales había tenido (de las que me había visto) y con ese que Neo se agacha para esquivar la bala, quedé atónito. Luego, vuelvo a la televisión (y esta vez es colombiana), en Séptima Puerta –Archivos X, pero con varios millones de dólares menos–, veíamos fantasmas, apariciones, jefes indígenas de oro, y otra muletada de espectros presentados de forma creativa que nos sorprendía y nos hacía decir cosas como “¡esto es lo mejor que han hecho después de Don Chinche y Dejémonos de vainas!”[1]… Luego, a nivel local, aparece Moutrax, una producción de un director todo X (Adolfo X), que nos enseñó que sí se podía hacer algo parecido a cine con el presupuesto de varios almuercitos.
Y bueno, para dejar de hablar güevonadas, vean este efecto (no hablo precisamente del efecto del carro saltando), que a mi parecer es uno de lo más fabulosos que se han podido crear…es que definitivamente no he podido saber cómo pudieron llegar a ser tan geniales…
[1] Si usted, amigo lector, nació después de 1985, es difícil que entienda la magnitud de esta expresión.
Hace un par de días me disponía a observar algunos videillos en un sitio bastante popular. Estaba todo preparado: eran las tres y media de la tarde y ya se había acabado Padres e Hijos, el sol estaba calentando rico, yo tenía mi vaso de gaseosa al lado, y por último, estaba totalmente sin nada qué hacer.
Bien, entré a la página. Pero me enfrenté a un gran problema (y creo que no soy yo solo, porque la mayoría hemos visto los mismos videos): no sabía qué ver.
¿Qué podía ser interesante?… ¿La tigresa del oriente?, ¿Wild On Salgar?, ¿La cumbia metalera?, ¿Yasuri Yamileth?… ¡¡¡No!!!, ya me sabía esos videos de memoria…quería algo nuevo. Empecé a buscar por palabras a ver si daba con algo, no sé, al menos digno de ver. Intenté con “funny”, pero no logró el objetivo, luego proseguí con “música” y por ese lado tampoco fue. El problema que empecé a ver fue que estaba escribiendo cosas generales, y acá, debía ser más específico. Entonces puse “grotesco”, pero ese tampoco fue, me aparecían cosas no grotescas. Mi búsqueda en ese sitio iba a ser bastante normal, por lo que estaba viendo…cuando de un momento a otro se me ocurrieron dos palabras que podían describir lo que quería ver “porquería peruana”[1]. Efectivamente, y sin perder tiempo, procedí a digitar esas dos palabras en el buscador, y pin (efecto de un foquito prendido encima de la cabeza), ahí estaba…solitario y sin alguna otra distracción. Ese video que hasta el sol de hoy, cambió mi vida.
Empezó impactándome porque la primera imagen es la de unos aborígenes teniendo sexo. ¡Sí!, aunque no lo crea, están teniendo sexo. Tengo entendido que es como un ritual que ellos le hacen a la vida y a los dioses.
Hasta el momento, sabía que el reggaetón lo habían creado para tener relaciones sexuales-genitales con ropa y con cierta libertad, y para controlar y embrutecer a los más controlados y embrutecidos, pero no sabía que este ritmo tuviera también connotaciones y significados religiosos y espirituales. Pero entonces me queda la duda… ¿lo crearon para penetrar o para venerar la vida?
Descripción del video:
Hay que decir primero, que hay como una especie de “sacerdote” que indica qué hacer y cuándo hay que hacerlo.
Entonces hay bastante gente incluida en el ritual, porque aparte de los que están danzando, hay unos espectadores (que de vez en cuando aparecen para refrescar la actividad).
Como en toda tribu, se baila al ritmo de una música. En esta ocasión, acá a eso le llamamos cumbia, pero allá, creo que lo toman como reggaetón.
Al final, el maestro de ceremonias decide terminar todo, porque los dioses le dijeron que ya no más.
Pero bueno, me dejo de güevonadas, y es mejor que lo vean con sus propios ojos.
(Mientras viene el que sabe, voy a dejar el link)
http://www.youtube.com/watch?v=AVVWFs7yhw4
No puedo publicar esto, sin antes citar una frase que un amigo dijo en estos días: “Definitivamente esos peruanos nacieron para hacernos reir”…
[1] De hecho esas no fueron las que pensé, pero esas son las dos palabras que mejor describen esta actividad, junto con “putrefacción indígena”.
Estaba un tipo leyendo tranquilamente su periódico al desayuno, cuando su esposa se desliza silenciosamente atrás de él y lo golpea con un sartén en la cabeza: Zas!
El tipo sobándose la cabeza le pregunta:
Que te pasa???
¿A ver, grandísimo imbécil, que es este pedazo de papel en el bolsillo de tu pantalón con el nombre de Marilú escrito? Quién es, eh?
Mi amor, no te acuerdas que hace dos semanas me fui a las carreras de caballos? Pues Marilú es el nombre de uno de los caballos a los que aposté.
La esposa, apenada, se disculpa y sigue con su trabajo en la casa.
Tres días después, está el tipo sentado viendo la televisión, tomándose una cerveza, cuando de repente: Zas! otro sartenazo en la cabeza.
Él, en el suelo y con la cabeza sangrando, le dice:
Pero te has vuelto loca? Qué te pasa?????
Tu caballo te llamó por teléfono, !!!
1. TE ROBARON??? CÓMO ASÍ??? QUIÉN FUE???
Pues mirá… antes de robarme el hijueputa ladrón (de lo más de educado) se me presentó, lo que pasa es que no me acuerdo del puto nombre!!!
2. SE TE PERDIÓ LA BILLETERA, PERO CÓMO, DÓNDE???
Pues mirá… hace rato tenía planeado el lugar donde la iba a botar, lo que pasa es que no me acuerdo gran maricón!!!
3. QUE TE PASÓ??? TE CORTASTE EL PELO???
No bobo hijueputa, me lo arrancaron a mordiscos!!!
4. BOTASTE LA PLATA??? Y CÓMO???
Pues mirá pirobo, me quedé observando cómo fue que se me cayó la puta plata!!!
5. YA LLEGASTE…???
No carechimba, estás viendo un hijueputa holograma…!!!
6. TE VOLCASTE…???
Noooo… malparido, estoy probando la puta resistencia del techo del carro…!!!
7. TE CAÍSTE…???
Nooooo gran hijueputa, estoy haciendo piruetas para divertir a la gente… es que tengo vocación de payaso Malparido…!!!
Y QUÉ ME DICEN DE CUANDO ESTAMOS EN LUGARES QUE HABLAN POR SI SOLOS COMO: RESTAURANTES, CINES, BARES, PARQUES O EL ESTADIO, LOS GUEVONES TE PREGUNTAN:
8. QUÉ HACES AQUÍ…???.
Nada, vine a barrer ome gonorrea!!!
AHHH! Y NI PA’ QUE LES CUENTO DEL GUEVON QUE LO LLAMA A UNO A LA CASA Y TE PREGUNTA:
9. PARCERO Y DÓNDE ESTÁS PUES…???
Pues no marica, a ver… es que le compre 1’000.000 de metros de cable al puto teléfono y estoy en Cartagena… gran malparido!!!
Por lo menos cállense GUEVONES y piensen antes de hablar, antes de decir cualquier MARICADA.
Alguna vez, me encontraba en un lugar público departiendo con dos amigos, en compañía de algunas copillas, sobre temas diversos. Pasadas las ocho de la noche se empezaron a oír canciones que no eran de nuestro total agrado pero que con ayuda de las cervezas, no causaban gran disgusto. Estábamos en pleno momento de creatividad hablando sobre enanos o cucarachas, cuando de repente llegó un sonido a nuestros oídos que nos silenció: el Chacarrón. Ese ritmo que estaba recién llegado a nuestro país y que en ese momento era el boom musical más grande de toda la historia (como en su época lo fue El Pata pata, El meneito, El pirulino, La lambada…).
Los tres nos callamos, bebimos uno o dos tragos de cerveza –tal vez para pasar el trago amargo–, nos miramos y de inmediato surigó el nuevo tema de debate: ¿cómo surgió la idea para la letra de esa canción?
Comenzamos con lo que se debe empezar: primero tratamos de descubrir qué era ese ruido, y los resultados que salieron, son:
1. Un señor vomitando.
2. Un señor hablando con un cepillo en la boca.
3. Un señor quejándose.
4. Un señor borracho.
Después de mucho deliberar, decidimos descartar las dos últimas opciones, entonces las teorías ahora se dirigían hacia dos posibles partes.
Antes de empezar a describir las teorías que salieron, me veo en la obligación de meterme en la mente del autor de la letra del Chacarrón, para poder asimilar mejor los datos con que contamos, así desde este momento soy negro, vivo en una isla marginada de centro América (o San Andrés) y voy a empezar a hablar con comillas.
1. “Me levanté un día enguayabado y con mucha hambre. No me acordaba de nada de la noche anterior. Fui a la cocina, me preparé unos huevitos, y media hora después estaba vomitando en el baño al ritmo de un reggae…¡¡¡y me sonó bueno!!!” (esta fue la primera, que aunque un poco floja de probabilidades, pudo funcionar).
2. “Un día estaba borracho y cantando cualquier barrabasada y de un momento a otro empecé a hablar papiamento, y así nació el Chacarrón” (esta teoría nace a raíz de la ignorancia de nosotros con respecto al papiamento).
3. “Antes de ir a trabajar, mientras me estoy arreglando, prendo mi radio transistor a base de energía de coco y empiezo a cantar lo que pongan en la emisora de mi caserío. Mientras me cepillaba estaba cantando, y se escuchaba agradable” (otra teoría que no podía funcionar, porque los negros de esas islas no trabajan).
Desde el momento que empezamos a hablar del tema, hasta que decidimos terminar de hablar del tema (porque una señora del lado nos estaba mirando algo mal), pasaron aproximadamente noventa minutos. Pero el tema se quedó en ‘stand by’ y decidimos investigar cada uno por su lado y luego reunirnos nuevamente para poder concluir con la conversación.
La historia termina cuando nos damos cuenta de que ese señor sólo decía entre dientes (o ¿sería que hablaba así?) “Shark around” (Tiburón alrededor)…y que era panameño…
Lo único que rescato de esta historia es que, primero, la investigación fue ardua, y segundo, que para llegar a las conclusiones que llegamos, tuvimos que cantar mucho.
PD: Para los que no conocieron la canción, acá queda la letra.
ADVERTENCIA: Es MUY mala. No la bajen.
La publicidad….. si, esa que abunda en las calles, en ocasiones, contaminando nuestra visibilidad y en otras, dándonos muestras concretas de que también pueden ser tomadas como verdaderas obras de arte (conceptual?).
Olvidemos por un momento a las despampanantes modelos de cerveza, a los avisos insinuantes de las marcas de automóviles y recordemos que la publicidad sobre pintura no debe tener siempre la figura tan llamativa de Tala Restrepo, tal como sucede cuanto las postrimerías de los tiempos del deporte de reyes, se sienten inminentemente cerca.
Solo observemos este par de imágenes y aceptemos que si vale la pena:


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